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Polémica


MATIZACIONES A “LAS DOS CARAS DEL FRANQUISMO”

Hace unas semanas leía en este espacio el artículo ”Asi quiero ser” y "Los Años del Terror", las dos caras del Franquismo, de Carlos M. Estefanía.

Hace unas semanas leía en este espacio el artículo ”Asi quiero ser” y "Los Años del Terror", las dos caras del Franquismo, de Carlos M. Estefanía. Desde la simpatía y aprecio que tengo al autor del artículo, quisiera hacer unas matizaciones al mismo. 

En primer lugar vaya por delante mi más absoluta carencia de coincidencia con todo lo que representó el franquismo y el nacional-catolicismo. Como falangista considero este movimiento el archienemigo de todo lo que representa aquello por lo que luchamos y en cuanto al franquismo en sí, marcó la máxima ofensa que puede hacer alguien a un ideal, que es hacerlo pedazos y luego escoger entre estos aquellos que le pueden ser útiles e integrarlos en su proyecto.

 

1.- Entre los falangistas que se negaron a consentir esa prostitución de su ideal los hubo que pagaron con muerte o cárcel su rebeldía, como su segundo jefe nacional, Manuel Hedilla. Entre los que se plegaron los hubo bienintencionados que pensaron en la posibilidad de luchar desde dentro por el cambio, otros siempre hicieron labor de zapa desde el interior representando otra forma de oposición al franquismo, y por último los hubo que medraron a la sombra de Franco sometiéndose de la forma más abyecta.

 

Cuando hablo de falangistas, hablo de aquellos anteriores a 1937 en que por decreto se firmó la unificación de todas las familias políticas del bando nacional en un partido único: Falange Española Tradicionalista y de las JONS (difícil era llevar a cabo la “Revolución pendiente” desde un partido “Tradicionalista”), y es que desde ese momento todos los españoles (incluidos Conservadores, Carlistas, Monárquicos) eran nominalmente falangistas, y nominalmente falangistas eran sus aciertos y sus errores.

 

2.- Dicho esto paso a mi segunda matización, y es que creo que el artículo en cuestión parte de una base injusta, que es el comparar un libro de texto escrito posiblemente por encargo en 1940 con un estudio histórico del 2004. La perspectiva histórica y las características de las dos obras convierten la comparación en sencillamente imposible. 

 

Tal vez hubiera sido más justo comparar la obra de Mirta Núñez con “Madrid Capital Republicana” de David Jato (Ed. Acerbo – 1976) o “El colapso de la República” de Stanley G. Payne; y si se querían comparar textos educativos de ambas épocas, haberlo hecho entre “Así quiero ser” y algunos de los textos más radicales de la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” que ha impuesto el PSOE en la España actual, en que la democracia castrista es un ejemplo y el arquetipo de familia moderna enfrentada a la tradicional son dos homosexuales con un niño.

 

3.- Como movimiento político de nuestro tiempo, el falangismo, mal que les pese a muchos, es heredero de los ideales de la Revolución Francesa, de ahí vienen también los conceptos de derecha e izquierda, aplicados a la bancada de escaños ocupados por radicales y moderados, por lo tanto es injusto hablar de Valores Sociales   como “prestamos tomados por el fascismo, el nazismo y el  falangismo a la izquierda”.

 

Los valores sociales derivados de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” no son patrimonio de la izquierda ni de la derecha, son inherentes a la persona, y esa es la principal diferencia entre el falangismo y el fascismo (y por supuesto del nazismo): la primacía del ser humano como portador de valores eternos por encima de la entronización que fascistas y nazis hacen del estado. “Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.” diría Mussolini.

 

De ahi efectivamente viene la crítica del franquismo al liberalismo y no por sus veleidades regionalistas o separatista como hace ver Carlos Estefanía. Pero muy diferente la crítica que de él hace el falangismo, quién lo condena por un lado en lo económico por su desprecio del ser humano y por la acumulación de los medios de producción que condena al trabajador a ser mera herramienta, y en lo moral por la negación de los valores absolutos, lo que ha dado lugar al relativismo que nos ha llevado a la crisis de valores imperantes:

 

“[…] Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. […]

 

[…] el Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: "Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal".[…]”

 

José Antonio Primo de Rivera (Discurso pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933)

 

En cuanto a la serie “Amar en tiempos revueltos”, es una buena serie que ha ido ganando con el tiempo, pero estructurada para ser soporte de una de las obras magnas de José Luis Rodríguez Zapatero: el revisionismo encarnado en La Ley de Memoria Histórica. Todo lo que cuenta la serie es real pero desde un enfoque radicalmente maniqueo, por la estrategia de relatar solo los aspectos negativos de la época, tirando por tierra los pocos o muchos buenos que pudiera tener; convirtiendo la historia de nuestro último medio siglo en un cuento de buenos y malos, que en sus primeros 10 capítulos dedicados a la Guerra Civil alcanzan la categoría de esperpento.

 

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Quedo a vuestra disposición en el blog MEMÓRIAZUL.

 

Roger López García