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| REGIONES INDIAS AGOSTO 26, 2007
|  | | 2007-8-27 |  | |  | Una producción de la Agencia Internacional de Prensa India (AIPIN) PRINCIPALES MEXICO: Editorial. Los efectos de Dean: tragedia y manejo político. (Fuente: La Jornada). El viernes por la noche, decenas de campesinos de la comunidad indígena de Ich Ek, en el estado de Campeche, sustrajeron despensas almacenadas en una bodega del Sistema Municipal de Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Los indígenas habían acudido anteriormente al DIF municipal para solicitar ayuda para reconstruir sus viviendas, que resultaron afectadas por el huracán Dean, pero recibieron como respuesta que el reparto de los materiales estaba a cargo de elementos del Ejército, por lo que fueron exhortados a aguardar la visita de los militares, quienes corroborarían si en efecto las casas estaban dañadas. Sin embargo, tras horas de espera infructuosa, los campesinos regresaron a la bodega, forzaron las puertas y se llevaron las despensas que estaban dentro. En respuesta, las autoridades del DIF municipal anunciaron que presentarán una denuncia penal contra los responsables del acto referido y lo atribuyeron a incitaciones de dirigentes panistas. De corroborarse la acusación, el hecho que se comenta daría cuenta del manejo político que se ha dado a la tragedia de miles de familias damnificadas por el paso de Dean en grandes extensiones del territorio nacional. Autoridades de distintos órdenes de gobierno –municipal, estatal y federal– han visto en la zozobra y el sufrimiento de la población afectada una oportunidad inmejorable de mejorar su imagen pública, pero, contrariamente a tales intenciones, el huracán ha puesto en evidencia el cúmulo de vicios y deficiencias que hay para atender a las poblaciones afectadas y hacerles llegar, en forma rápida y eficiente, la ayuda necesaria para la supervivencia de las decenas de miles de damnificados. En Veracruz, por ejemplo, las denuncias en torno al manejo electoral que el gobierno de la entidad ha hecho de la entrega de apoyos han sido la constante en la semana que termina. En vísperas de las elecciones a celebrarse en la entidad el próximo 2 de septiembre, en las que se renovarán alcaldías y el Congreso local, persisten los señalamientos en el sentido de que el gobierno del estado reparte despensas en bolsas rojas y con la imagen de los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Es inadmisible que cualquier gobierno condicione la entrega de algún beneficio a cambio de un sufragio favorable, pero resulta aun más reprobable cuando se negocia con el sufrimiento de los habitantes afectados por algún desastre natural. La pobreza multiplica los efectos devastadores de los fenómenos naturales y no resulta sorprendente que los estragos de los fenómenos atmosféricos y de los terremotos sean padecidos en mayor grado por las poblaciones más depauperadas: la falta de recursos económicos y de oportunidades es lo que orilla a los más desprotegidos a asentarse en zonas de mayor riesgo. Es inadmisible que los gobiernos utilicen las terribles consecuencias de la pobreza a su favor, con el fin principal de consagrarse en cargos públicos y vivir a costa del erario. Los llamados de Felipe Calderón Hinojosa a hacer entrega de la ayuda “sin fines partidistas” debieran ser asumidos por los gobiernos de las entidades afectadas, como una forma de salvaguardar la de por sí maltrecha credibilidad en las autoridades. El propio titular del Ejecutivo no debe olvidar que llegó al cargo mediante un proceso impugnado y altamente cuestionado, y que no es posando para los medios de comunicación en las zonas de desastre como logrará restablecer la confianza en las instituciones. Para ello debe, además de garantizar la entrega incondicionada de la ayuda a los damnificados, cambiar el rumbo del modelo económico del país, a fin de erradicar la pobreza extrema que orilla a mucha gente a habitar en zonas de alto riesgo y poner en peligro su escaso patrimonio, o más aún, su vida. MEXICO: Asaltan el domicilio de columnista de La Jornada. (Fuente: La Jornada). Peritos de la procuraduría capitalina acudieron a tomar fotografías y huellas digitales al domicilio de la colaboradora de este medio informativo Foto: Francisco Olvera La casa de la columnista Gloria Muñoz Ramírez fue asaltada en el transcurso de la presente semana. Los autores del ilícito se llevaron documentos, libros, periódicos y todo su equipo de trabajo, en un hecho que ha sido interpretado como intento de intimidación por la labor periodística que desarrolla en Chiapas, donde ha cubierto el conflicto zapatista desde 1994. No es ésta la primera ocasión que la periodista, autora de la columna Los de abajo se ha visto sometida a este tipo de agresiones. Ha sufrido amenazas y espionaje telefónico, así como la intercepción de su correo electrónico y la vigilancia de todas sus actividades. El pasado jueves, luego de cubrir en Chiapas el segundo Encuentro entre los Pueblos Zapatistas y los Pueblos del Mundo, Muñoz informó que regresó a la ciudad de México y que al llegar a su departamento se encontró con todo revuelto. “Había un revoltijo muy aparatoso e intimidatorio”, puntualizó, luego de señalar que los ladrones se llevaron documentos de su archivo sobre el movimiento zapatista, una caja con fotografías personales, una maleta de libros, periódicos, revistas y todo su equipo de trabajo que consiste en computadora, grabadora, videograbadora y un reproductor de videodiscos. Los asaltantes no tomaron ningún objeto de mediano valor –de la computadora sólo cargaron con la unidad central de proceso–; únicamente artículos que pudieran contener información. Según el reporte de uno de sus vecinos, el miércoles dos hombres con corte militar salieron del edificio con dos maletas que corresponden a las señas de las que tenía en su hogar. Tenían llave del inmueble y probablemente también del departamento de la periodista, pues la puerta no fue forzada. Gloria Muñoz llamó la atención sobre el hecho de que esta agresión se produce en el contexto de la represión actual contra los movimientos indígenas y campesinos que ha documentado. Entre ellos se encuentra el reciente desalojo en Montes Azules, Chiapas. La periodista informó que de lo sucedido ya levantó denuncia ante las autoridades judiciales, quienes ayer efectuaron un primer peritaje. MEXICO: Preparan reforma profunda para el Plan Puebla-Panamá. (Fuente: El Universal). Ante el fracaso de los proyectos impulsados por la estructura burocrática del Plan Puebla-Panamá (PPP), el gobierno de México y los de los ocho países más que lo integran cambiarán el nombre y harán una reestructuración profunda del mecanismo. Fuentes oficiales confirmaron que en el esquema de replanteamiento que trabaja el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, se prevé que se conformen dos consejos de asesores, integrados por representantes de los nueve países que integran el actual PPP. Ello con el objetivo de abordar las iniciativas, principalmente en los ejes económico y social, de manera conjunta y no como actualmente se trabaja, pues cada país desarrolla un iniciativa específica para la región. Actualmente, la Iniciativa Mesoamericana de Desarrollo Sostenible es coordinada por Nicaragua; la de Desarrollo Humano, por México; la Energética, por Guatemala; la de Prevención y Mitigación de Desastres Naturales, por Panamá; la de Turismo, por Belice; la de Facilitación Comercial y Competitividad, por Honduras; la de Transporte, por Costa Rica, y la de Integración de los Servicios de Telecomunicaciones, por El Salvador. Estas iniciativas quedarían fusionadas en los consejos de asesores que se proponen, y se simplificaría con ello el trabajo y la puesta en operación de las mismas. Además, el papel de Colombia en la estructura actual del Plan Puebla-Panamá no se encuentra totalmente definido El PPP fue uno de los principales proyectos que el presidente Vicente Fox lanzó desde 2001, que cubriría los nueve estados del sur-sureste de México y los siete países del Istmo centroamericano (Guatemala, Belice, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá), con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región. Actualmente, Colombia es Estado asociado con plenos derechos, y Ecuador y República Dominicana han manifestado su intención de ser observadores de este mecanismo americano. Este crecimiento territorial del PPP obliga, de acuerdo con las fuentes cercanas a la reestructuración y a otras diplomáticas, a redefinir el nombre sin que exista en el título una territorialidad específica. También se encuentra depurándose la agenda de proyectos del PPP, pues de 100 proyectos que se impulsaban, hoy se tienen 66 proyectos básicos. Los países que integran el actual PPP pretenden además dar una proyección a nivel internacional del mecanismo con el fin de obtener mayores apoyos de financiamiento, tanto de países como de organizaciones financieras, en proyectos diversos. Una de las iniciativas sociales, que se pretende en el mecanismo de integración, va encaminada a tener una vigilancia epidemiológica en la región, para el combate principalmente del dengue y el paludismo. Existirán campañas de prevención de enfermedades, y con la colaboración del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), se realizará un atlas mesoamericano de peligros y riesgos para identificar los fenómenos y problemas a los que la región podría enfrentarse, para darles prevención y atención rápida. En este rubro se establecerán esquemas de ayuda y de seguros contra desastres para los gobiernos, principalmente los centroamericanos. En el tema del medio ambiente, se trabajará para desarrollar cuencas forestales desde México hasta Colombia, a fin de recuperar los suelos. Dentro de la integración también se busca agilizar los cruces fronterizos a las mercancías, y aumentar el intercambio de información de inteligencia para combatir el tráfico de armas y de drogas. El foro del Plan Puebla-Panamá no abarca el elemento de seguridad, pero las naciones han aprovechado las reuniones para tratar el tema. MEXICO: José María Pérez Gay. Anatomía de una tentación. (Fuente: La Jornada). ¿Podemos hablar de una norteamericanización de la modernidad? En El Espacio Interior de la Globalización del Capital (Im Weltinnenraum des Kapitals. Suhrkamp Verlag, 2006), Peter Sloterdijk escribió: “En nuestros días ya nadie pone en duda que el capitalismo mundial –aunque tenga un carácter policéntrico– haya elegido ciertos lugares, países y poblaciones. Estados Unidos de Norteamérica se cuenta no sólo entre sus regiones favoritas, sino también ha llegado a ser su domicilio principal. Estados Unidos es el país del mundo moderno que ha constituido –más que ningún otro– un gran espacio de riqueza y prosperidad, representante incuestionable de los procesos de modernización. Aquí se ha construido el palacio de cristal de la nación que recibe a las grandes migraciones”. Así las cosas, podemos afirmar también que –siguiendo la misma argumentación– la mayoría de los habitantes de Estados Unidos tenía no hace mucho tiempo la convicción de sentirse no sólo los agentes de un sistema económico, sino también los portadores de un entusiasmo cuyo nombre irresistible se conoce como The American Dream. La mejor interpretación de ese sueño –que también se llama American Creed– la hizo en su tiempo el escritor Israel Zangwill (1864–1926), autor de la metáfora del Melting Pot, como ha señalado Arthur Schlesinger junior. Quizá este sueño tuvo en su tiempo tantas definiciones como ciudadanos tenía por ese entonces Estados Unidos. A diferencia de las muchas Letargocracias en el resto del mundo, Estados Unidos era la nación donde cualquiera podía hacer algo nuevo, si quería hacer algo nuevo. De acuerdo con los derechos constitucionales de sus ciudadanos, está presente la expectativa de hallar nuevos espacios que permitieran su ocupación y transformación. Quizá ésta expectativa se llame el “derecho a Occidente” en un sentido no sólo geográfico, ya que Occidente es el símbolo del derecho de pernada sobre la tierra, de las conquistas en territorios desconocidos. Hace unos 150 años se llamaban Oklahoma o California y, en nuestros días, se llaman Irak o la investigación genética, la nanotecnología, la colonización de Marte o la vida artificial. Los nativos americanos fueron, sin duda, las primeras víctimas, los primeros iraquíes de su historia. La propuesta de John Cadwell Calhoun se convirtió en un principio de la política nacional: el traslado de todos los indígenas al oeste de Mississippi, a los territorios convertidos en reservaciones permanentes. Los iroqueses, cheroquies, wampaanoags, delawares, tuscaroras, narragansetts, yamasíes, senecas, siouxs, hurones, apalaches, susquehannas, todas estas etnias desaparecieron en cruentas batallas, exterminados por la furia de los pioneros o vivieron acosadas por las enfermedades en los guetos llamados reservaciones federales. A partir de 1840, las tierras al oeste de Mississippi fueron arrasadas por traficantes, mineros, jefes militares, granjeros y ferroviarios, quienes lograron persuadir a las autoridades y se repartieron las tierras. Theodore Roosevelt (1858–1919) escribió: “la justicia se encontraba en el grupo de los pioneros, porque este gran continente no habría existido sólo como un gran coto de caza de escuálidos salvajes”. Personajes de la historia estadunidense tan eminentes como John Wintroph, John Adams, Lewis Cass, John Caldwell Calhoun y Thomas Hart Benton afirmaron que una raza primitiva y nómada debía permitir el paso a una civilización cristiana y agricultora. Sus justificaciones las encontraron en innumerables citas bíblicas que, según ellos, demostraban que el pueblo blanco tenía el derecho de pernada sobre la tierra, porque procedía “de acuerdo a las intenciones de Dios todo poderoso”. De acuerdo con las investigaciones del antropólogo Henry F. Dobyns (Estimating Aboriginal Indian Population, An Appraisal of Techniques with a New Hemisphere Estimate, Current Anthropology, 7. New York, 1966), antes de que los europeos llegaran a Norteamérica los nativos americanos sumaban más de 90 millones de habitantes. La conclusión final a la que llega Dobyns es la siguiente: antes de la llegada de los colonos europeos, el nuevo mundo estaba poblado por unos 90 millones de seres humanos. Una cantidad igual o parecida a la del viejo mundo. Si los cálculos de Dobyns son razonables –y han sido cuidadosamente consideradas por expertos calificados–, hablamos de uno de los exterminios más impresionantes de la historia. Cuando los nativos americanos empezaron a tener contacto con granjeros, cazadores, pescadores, exploradores y colonos europeos, sucumbieron a la oleada de virulentas epidemias de los siglos XVI y XVII. La viruela, el tifus, la peste bubónica, la gripe, el sarampión, la malaria, la fiebre amarilla diezmaron a millones de seres humanos a lo largo de dos siglos, como sucedió al parecer en menores proporciones durante la conquista de México. Por ejemplo, la viruela era sin duda la peor, porque en ocasiones volvía con más fuerza la segunda y aun la tercera vez. Al brotar de nuevo la epidemia de viruela desaparecieron poblaciones enteras. No era fácil determinar las densidades de población de los indígenas norteamericanos, las controversias en torno a las poblaciones prehistóricas significaron un dolor de cabeza para los investigadores; pero Dobyns logró demostrar que la población de indígenas en Norteamérica –en los tiempos de la conquista– alcanzaba 9 millones 800 mil habitantes. ¿Qué le sucedió a estos nativos? Los profetas Delaware y Pontiac son los prototipos de jefes indios que se dieron cuenta con una clarividencia casi mágica de la destrucción de sus pueblos por el hombre blanco. Pontiac se convirtió en un gran líder, porque diagnosticó con dolorosa claridad el exterminio de su pueblo en la disputa por las ricas tierras del Medio Oeste. La respuesta no se hizo esperar: las numerosas bandas de indígenas guerreros se lanzaron a la guerra, asolaron las tierras fronterizas y abrieron el camino de su propia destrucción; los colonos abandonaban distritos enteros pues muchos habían muerto bajo el golpe de las hachas tomahawk y las hogueras que arrasaban las casas y los campos. Ante los ataques indígenas, los valles de los Apalaches fueron abandonados en 1767. A principios de la década de 1900, la población indígena de Estados Unidos se había reducido a unos 250 mil habitantes. A principios de la década de 1970, según las estimaciones de los antropólogos, eran unos 700 mil habitantes. Los nativos americanos no sólo fueron víctimas de las epidemias sino también del fuego de los ejércitos y los colonos. Se trata sin duda de uno más de los muchos genocidios de la historia moderna. Hacia 1845, John L. O. Sullivan, director del United States Magazine and Democratic Review, al resumir la opinión pública de la gran mayoría de los estadunidenses, escribió ante la anexión de Texas: “las naciones europeas han intentado contrarrestar nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitar nuestra grandeza e impedir el cumplimiento de nuestro destino manifiesto, que significa extendernos por todo el continente para conseguir el desarrollo de millones de personas que se multiplican todos los años”. Resultado de las tendencias expansionistas y anexionistas ante los países fronterizos, la doctrina del destino manifiesto no fue sino la ideología dominante en los años de la presidencia de James Wood Polk (1845–1849), justificación de la disputa existente con Gran Bretaña por el territorio de Oregon y la anexión de los territorios mexicanos después de la guerra. La traslación tipológica de la idea-creencia de pueblo elegido desde su contexto bíblico al universo político y económico norteamericano, su antropocentrismo teológico, el peligro que significaba modificar el dogma tradicional: el hombre existe para la gloria de Dios por la herejía moderna de que Dios existe para la gloria del hombre. La mayoría de los manifiestos políticos son una mezcla de tedio y nostalgia. Por un momento, tal vez despiertan verdadero entusiasmo, pero una vez desaparecida su causa inmediata la retórica suena estridente y ampulosa a los oídos de la posteridad. Las excepciones a la regla son escasas. El documento titulado The Unanimous Declaration of the Thirteenth United States of America conserva, como el primer capítulo del mismo manifiesto del partido comunista, gran parte de su fuerza original. Quizá leído hoy es el testimonio más preciso de cómo la idea del “pueblo elegido” –una suerte de superación protestante del carácter excepcional del judaísmo– se convierte en el proyecto del destino manifiesto; sin embargo, ser elegido no es sino la declinación anglo-norteamericana –sostiene Sloterdijk– de la invención europea de la subjetividad, que describe el suceso de la transformación –dentro de la vida común y corriente– en sujetos llamados a participar en una misión íntima, nacional e irrepetible; es también el password, la contraseña norteamericana para desencadenar la acción y participar en el escenario mundial. SUDAMERICA: Novedades ante un anémico Mercosur. (Fuente: La Opinión / María Herminia Grande). Recientemente el Parlamento del Mercosur aprobó su reglamento interno. Tal vez, en un anémico Mercosur, sea bueno destacar un título de lo aprobado, que -si se sabe utilizar- , estarían los países integrantes, intentando un salto cualitativo ante tanta chatura. Dentro de las comisiones creadas, que reflejarán los intereses sobre los que trabajarán los parlamentarios, se encuentra la Comisión de Relaciones Internacionales la cual nace con el aditamento de "Estrategias para la Gestión de Futuro". Tal denominación despierta expectativas porque muy pocos parlamentos tienen esa temática incorporada a su trabajo. Finlandia es uno de ellos. El Mercosur, fiel representante de las necesidades de los países de esta Latinoamérica, atrapados en sus mediocridades políticas que le impiden avanzar con fuerza sobre la pobreza; necesita imperiosamente que se piense en la resolución de los problemas desde el largo plazo, llamado futuro. Discutir desde la cosmovisión que el mundo ofrece, las mejores políticas para resolver los problemas de hoy, y prevenir los de mañana es no sólo un paso importante, sino obligatorio de responsabilidad de todo político que se precie de tal. Si se logra desde allí una metodología prospectiva que analice las situaciones que se pueden llegar a producir a partir de lo que está ocurriendo hoy. Para lograr con ese análisis que los Ejecutivos puedan tomar decisiones que modifiquen el futuro. Futuro que hoy parece una fatalidad que como tal se acepta y no se discute. Probablemente la aceptación de tal "fatalidad" responde a que más allá de los discursos que se proclamen, lo cierto es que se le sigue dando muy poca importancia en la práctica, a lo que la ciencia y la tecnología pueden realizar de aquí a los próximos años para torcer tal destino. Hay una especie de pérdida de confianza y/o de no comprensión en la capacidad científico-tecnológica de la humanidad para que lo inevitable pueda atenuarse o decididamente, evitarse. Para ir a un ejemplo concreto, se sabe que con el Cambio Climático se producirá un reordenamiento de la economía mundial en las próximas décadas. Evitar sus consecuencias trágicas es absolutamente posible desde la planificación. Otro ejemplo tiene que ver con la propia especie humana que en los próximos años será un híbrido entre la cibernética y la inteligencia artificial. Lograr los marcos éticos para que el mundo no termine siendo una novela de ciencia ficción con final abierto, es responsabilidad de la política y la academia, quienes tienen la obligación en la Era del Conocimiento, de gestionar también el futuro. Pensar desde este punto de vista el futuro, no es un acto individual de los países, sino desde su integración. Si el Parlamento del Mercosur encara esta tarea sobrevolando la coyuntura y analizando con qué Latinoamérica nos encontraremos en los próximos cincuenta años, o pidiendo participación en los Programas de Ciencia y Tecnología que se están desarrollando en las regiones más avanzadas del mundo, será realmente un paso sustantivo para derrotar los problemas que hoy se padecen desde la extrema pobreza hasta el Bioterrorismo. Así como los países individualmente no pueden acometer con éxito esta gestión, tampoco lo podrá una región sin el involucramiento de la sociedad. Abordar esta temática no es cuestión de Ray Bradbury. Resulta imprescindible para dejar desde la política, de correr detrás de los hechos consumados. Es decir llegar siempre tarde y mal. Porque como dijo el Dr. Rolando Nuñez, presidente del Centro Mandela de Resistencia (Chaco), ONG abocada a la ayuda solidaria a las veinte mil familias indígenas del Impenetrable argentino: "Los pueblos no se suicidan, pero si se los abandonan, mueren de a poco". (Y ya en este invierno han muerto de inanición más de una decena de personas wichís y tobas). Este paso extraordinariamente largo que une un trabajo parlamentario sobre estrategias de gestión de futuro con la muerte evitable de los aborígenes chaqueños; hoy sólo se puede lograr desde un ejercicio de pensamiento prospectivo. Argentina está a muy poco tiempo de elegir la conducción política para su nación. Tal vez en algún candidato o candidata con chances ganadoras, anide la inquietud de esta temática. Aunque en sus discursos, el futuro siempre queda muy cerca. Se limita a cómo posicionarse mejor en la coyuntura, sin levantar la mirada hacia el porvenir. La senadora Kirchner expresó hace pocos días en la CNN que el festejo del Bicentenario de Argentina la desvela. Debiese recordar que cuando Estados Unidos cumplió su Bicentenario el por entonces presidente Carter, formó una Comisión llamada "Los próximos doscientos años". Pero esta falta de ejercicio en la planificación estratégica del futuro, no es sólo una falencia de la senadora Kirchner. Claro que, como candidata con más chances de ganar las próximas elecciones, cuesta creer que la desvele el futuro de las próximas décadas, cuando se abraza permanentemente no sólo al pasado argentino sino al pasado que significa el presidente Chávez. En una semana más en la cual la corrupción acaparó todas las miradas y desató todas las sospechas en nuestro país, el planteo eje de este análisis se invalida si la sociedad no toma conciencia que la corrupción aniquila toda posibilidad de futuro. SUDAMERICA: Una Primera Dama y una Nóbel de la Paz buscan presidencia. (Fuente: El Universo, BBCMUNDO, Agencias). Cristina de Kirchner y Rigoberta Menchú quieren ser la sexta mandataria mujer en América Latina. Dos mujeres en carrera hacia la presidencia de sus respectivos países, una de ellas con grandes opciones de lograr su objetivo, vuelven a poner en evidencia el papel relevante de su género en la política latinoamericana. Cristina Fernández, esposa del actual presidente Néstor Kirchner, en Argentina, y con menores posibilidades, Rigoberta Menchú, en Guatemala podrían convertirse, según los sondeos, en la sexta mujer latinoamericana que alcanza la conducción de un gobierno. Cristina Fernández de Kirchner presentó su candidatura el pasado martes junto a su compañero de fórmula, Julio Cobos, para el comicio presidencial del 28 de octubre. “Presidenta, acostúmbrense todos”, dijo la candidata en medio de la ovación de miles de asistentes, entre ellos su esposo, el gabinete y gobernadores. A Fernández frecuentemente se la describe como una mujer de carácter fuerte, obsesionada por su imagen y que ha sabido convertirse en una figura política con influencia en todo el país. Quienes la conocen resaltan su habilidad para estar en el centro de la trama del poder. Cristina, a secas, como la mayoría de los argentinos conoce a esta mujer de 54 años, es una legisladora de larga trayectoria a quien se le atribuye haber sustentado el ascenso político del mandatario Néstor Kirchner. Nació el 19 de febrero de 1953 en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, donde se graduó como abogada. En la universidad conoció a Kirchner, con quien se casó en 1975 y un año después se fueron a vivir al sur, a Santa Cruz, provincia natal del actual presidente. El matrimonio ha creado una sociedad política más allá de su relación personal. A fines de los ochenta, Cristina Elizabeth Fernández comenzó su carrera política como diputada provincial y luego nacional.
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