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| Germán Díaz: Foto: Carlos M. Estefanía | En el mismo año en que a Boris Pasternak se le concedía el premio Nobel de literatura, un intelectual sueco recibía una carta firmada por varias personalidades, entre ellas Pablo Neruda, donde se le daba a conocer su nombramiento para el premio Lenin por la paz. Este era Artur Lundkvist. El pasado mes de marzo se cumplieron cien años de su natalicio.
Lundkvist fue un hombre muy cercano a América Latina, muestra de ello es su obra Continente volcánico. Allí resume las experiencias de varios meses de viaje. El libro Así vive Cuba, por otra parte, es el resultado de su estancia en la isla durante el año 1965.
Lundkvist ha tenido una relación muy particular de acercamiento con Cuba. Por una parte mediante los lazos ideológicos establecidos con el sistema que se impuso con Fidel Castro, por otra, porque introdujo a escritores cubanos de la talla de Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Guillermo Cabrera Infante. También mantuvo estrechos contactos con el escritor naturalizado sueco (de origen cubano) René Vázquez Díaz. Fruto de esta intimidad es el libro Oliktänkaren cuya traducción al español podría ser El disidente, salido a la luz en el centenario del natalicio del escritor sueco.
La biblioteca de Hallunda, barrio al sur de Estocolmo, desarrolla un ciclo de tardes con escritores extranjeros residentes en Suecia. La tarde del 23 de marzo del 2006 le fue otorgada a Vázquez Díaz la oportunidad para que hablase de si como escritor y de su última obra El disidente. La actividad se realizó en una de las salas de la entidad, con un público muy diverso, entre otros hispanoparlantes allí había una representación cubana.
En la charla el escritor recontaba como comenzó su relación con Lundkvist. Lundkvist era muy conocido entre los escritores de origen extranjero. En una ocasión Vázquez Díaz, a raíz de publicar una de sus primeros trabajos, solicitó la oportunidad de un encuentro. Dicho encuentro se hizo posible. En lo adelante, su carrera literaria se vería influenciada, como el mismo diría en esta charla, por este intelectual sueco.
Uno de los temas que interesó a los allí presentes fue el de los vínculos de Lundkvist con la Revolución cubana, más en especifico con Fidel Castro. Un participante del encuentro preguntó cual era la visión de Lundkvist sobre Castro y Che Guevara.
Vázquez Díaz respondió que Lundkvist tenía una posición positiva hacía la Revolución cubana, la cual calificaba de necesaria. Lundkvist hizo un viaje a Cuba en el año 1965, con una estancia de dos meses, de esta visita saldría el libro Så lever Kuba (Así vive Cuba) que desgraciadamente no pertenece a uno de sus mejores trabajos. En este libro se le dedica algunas líneas a la figura de Fidel Castro.


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| René Vazquez Díaz durante su conferencia en la Biblioteca de Hallunda. Foto: Germán Díaz |
Lo que Lundkvist escribió
Haciendo un paréntesis no puedo omitir que lo dicho por Vázquez Díaz despertó en mí tremenda curiosidad, deseaba leer esos renglones dedicados por Lundkvist a Fidel Castro. Por esa razón tan pronto como pude me dirigí a la biblioteca central de Estocolmo, donde pregunté por el libro. Resultó que el mismo no se podía adquirir de inmediato, estaba guardado en uno de los sótanos especiales. Hice el pedido y me dijeron que podía pasar a recogerlo en dos o tres días, y entonces fue que llegó a mis manos. Recién hecho el préstamo no pude aguantar la curiosidad y comencé a revisarlo, y ví que era más de varias líneas, todo un capitulo. Sin embargo me bastó el tiempo que toma bajar las escaleras del lugar para leerme todo lo que se decía sobre Fidel.
Lundkvist notó que cuando se hablaba de Cuba se hacía referencia a la Cuba de Castro. La Revolución cubana se identifica con Castro y no se puede casi contradecir. Fidel es el hombre detrás de la obra, la siempre indiscutible fuerza motora. Aunque reconoce que tiene y ha tenido fieles colaboradores, pero de todas formas es más que el hombre-revolución. Aparece siempre vestido de verde olivo con zapatos rudos y gorra, ninguna decoración, ninguna ornamenta de general ni de comandante.
Al describir Lundkvist la figura de Fidel Castro, se nota que el líder revolucionario le causa una profunda impresión, lo hace aquella reputada barba que le identifica (a él y sus hombres), como si fuese una garantía de que el ideal principal no se traicionará. Una barba que parece descuidada, en especial nada copiosa sino enredada, y algo caprichosamente adulta, negra con la notable blancura del rostro con un matiz de greco antiguo. El perfil, según el escritor es muy cercano al griego, nariz recta que siguen las líneas de la frente, el rostro con una influencia de una escultura en mármol. Su rostro es el de un poeta más que la de un dictador. En sus discursos puede caer bajo la ira y la indignación, pero de una forma espontánea, no fanatismo empedernido. De la voz nos dice que es sorprendentemente clara y de tonos altos, como un metal tintineante, incluso un poco femenino o infantil para que venga de un hombre tan fuerte. Siempre aparece vestido, de verde olivo con zapatos rudos y gorra, ninguna decoración, ninguna ornamenta de general ni de comandante, cuenta el literato nórdico.
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| Fotos de Korda aparecidas en el libro de Artur Lundkvist Så lever Kuba (Así vive Cuba), Tidens förslag Stockholm, 1965. La superior trae como pié "Fidel Castro sover på en soffa" (Fidel Castro duerme en un sofá). El pié de la segunda dice " Fidel Castro uppstiger som Neptuno ur havet" ( Fidel Castro sube desde del mar) |
Para Lundkvist la Revolución y Fidel Castro son inseparables y casi nadie duda de la buena voluntad de Fidel y su capacidad. Los errores no se le atribuyen a Fidel Castro y los desengaños no se dirigen contra él. Son los otros los que son los culpables: burócratas, intrigantes, políticos. Entre el pueblo y Fidel reina la intimidad y la confianza. Él tiene la Revolución en sus manos, él solamente puede hacer con ella lo que él quiera, porque es a él a quien la gente sigue. Él no necesita ningún partido, ningún ejercito o policía u otra instancia de poder. Se necesita solo una palabra suya y una lava humana se pone en marcha.
Lundkvist naturalmente ve que Fidel es un dictador. Pero, su poder está dado directamente por una mayoría abrumadora que jamás ha tenido un presidente o un jefe de estado electo. Lo contrario a un político aventurero que busca las ganancias personales, Fidel está en primera fila llevando su ejemplo, pidiéndole a cada uno que le siga, argumentando y convence en vez de usar la imposición y la violencia, cuando no se trata de los enemigos claros de la Revolución.
Es una suerte para Cuba y para la Revolución cubana la de tener un líder joven, fuerte, que puede mejorarse, honesto y humano. Pero esto conlleva a un riesgo y vulnerabilidad. Fidel Castro se extiende demasiado. De él caer desde dentro sería una catástrofe. Él toma a su cargo demasiadas responsabilidades de trabajo, parece que al final toma las decisiones él sólo, es el Atlas que lleva sólo a toda Cuba. Un sólo error de su parte o un descuido, o una negligencia, le puede costar caro al país.
La visión de Lundkvist sobre Fidel Castro suscitó preguntas en el público presente en la biblioteca de Hallunda, entre ellas: ¿Por qué cambio el escritor sueco de opinión sobre Cuba? A tal inquietud Vázquez Díaz respondió preguntando quién había cambiado de opinión sobre Cuba, afirmando luego que Lundkvist no había cambiado su opinión sobre Cuba, ni sobre nada. Luego el autor de la pregunta especifica que no se trataba de Cuba, sino de Fidel Castro. Vázquez Díaz vuelve a afirmar que Lundkvist no había cambiado nunca su opinión sobre nada. A la cuestión sobreo si Artur estaba a favor de Fidel, la espuesta de Vázquez Díaz fue un categórico y enorme si. Del público se insiste en si esto fue así todo el tiempo. Entonces Vázquez Díaz entona otro rotundo sí. Además agrega que la frase “estaba a favor” era demasiada simple. Porque se estaba hablando de una persona, de alguien que ha escrito más de 98 libros. Uno simplifica con sólo decir que “estaba a favor” o “no estaba a favor”. Entonces desde el público se le recuerda al conferencista que Lundkvis no estaba a favor de Hitler. Ante esta alusión Vázquez Díaz explica que Artur veía las cosas de la siguiente manera: existen movimientos políticos que son buenos para la humanidad y existen movimientos políticos que son repulsivos para la humanidad, el nazismo fue un movimiento repulsivo. En lo referente a Cuba si se comparaba con la India se vería la diferencia. Cuando Artur viajó a la India vio la terrible pobreza de la India colonial, la increíble miseria. Lee Indiabrand y allí encontrarás la respuesta a esta clase de pregunta, dijo el escritor de “El disidente”.
El drama íntimo vivido por Artur Lundkvist
Otro participante se interesó por la relación entre María Winne y Artur. Vázquez Díaz comentó que María Winne había sido abandonada por sus padres éntregada a un orfanato. Cuando encontró a Artur se enamoraron a primera vista. Artur le dijo a María Winne: nosotros nos casamos pero ningún hijo, el matrimonio será relativo y no nos comprometerá, seguiremos siendo libres. Tú tendrás cuantos hombres tantos desees y yo tendré cuantas mujeres como desee. Y luego Vázquez Díaz afirmó que María Winne había logrado tener más hombres que Artur mujeres.
Alguien preguntó si Artur había sentido celos o si no estaba capacitado para experimentar el amor. Vázquez Díaz explica que es en su libro “El disidente” donde por primera vez se da la noticia de que Maria Wine no fue el gran amor en la vida de Artur Lundkvist.
Otras voces desde el público casi como que afirmaban acerca de la promiscuidad de la pareja Artur-Maria. Vázquez Díaz niega esta atrevida afirmación, y mirando en dirección de donde vino el cuestionamiento dice: Esa es su interpretación. Artur Lundkvist tenía muchas mujeres, María Wine tenía muchos hombres, pero que ellos hayan sido promiscuos es su interpretación.
Un participante comentaba que todo el mundo sabía lo que Lundkvist pensaba acerca de los niños, sin embargo deseaba saber si María Wine amaba a los niños. Vázquez Díaz resolvió explicar esta cuestión contando que una vez quedó María embarazada y ella sabía quien era el padre. Entonces llama a Lundkvist y le cuenta que ella estaba esperando un niño. Éste le pregunta a María si ella estaba enamorada de ese hombre. Ella contestó que estuvo, pero ya no. Entonces Lundkvist contestó que dejaba a ella la decisión de quedarse o no con el niño. En el caso de aceptar la vida del niño, Artur le expresó que tomaría toda la responsabilidad. Pero María Winne se decidió por el aborto. Porque ella pensaba que no podía ser una buena mamá. Sobre eso Artur escribiría: es mejor amor sin hijos que hijos sin amor.
En otro momento Vázquez Díaz explicó a los presentes que se había basado en los archivos de la Policia de seguridad sueca (Säpo) para escribir su libro. Había obtenido las actas de la policía en la que se le daba un minucioso seguimiento a la pareja Lundkvist-Wine, En caso de Suecia haber sido invadida por los nazis las fichas que lo catalogaban como simpatizante comunista hubieran significado su muerte.
Según Vázquez Díaz Lundkvist era una persona que se sentía perseguida, y piensa en cuantos delatores seguramente hubo alrededor suyo. Hoy día, afirma el escritor de “El disidente” la cuestión candente es la del terrorismo, antes era el comunismo. Hoy día los poderes del estado pueden sacar una imagen de tu persona de todo lo que tu haces. En el contexto europeo aparece Suecia como más estricta. Hoy día los agentes pueden penetrar en tu vivienda sin despertar sospechas, conectar micrófonos para escuchar las conversaciones.
Un participante del público levantó la mano para preguntar que si es eso que acababa de describir estaba pasando también en la Cuba de hoy. Vázquez Díaz respondió inclinando la cabeza hacia delante y con un profundo si.
Otras visiones sobre Lundkvist
Por supuesto hay otros autores cubanos que han dedicado parte de su trabajo a la obra y vida de este escritor, uno de ellos es Norberto Fuentes quien habla sobre el espacio que le dedica la Gaceta de Cuba a Lundkvist. También Liberación, afin con el oficialismo cubano, destaca la figura del escritor sueco. Este medio resalta la labor realizada por Lundkvist para dar a conocer a intelectuales cubanos y latinoamericanos, entre ellos José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Jorge Luis Borges. |