En determinados debates abiertos en la Red, se invita a colaborar en los mismos, en este caso sobre “El origen del hombre en América”.
Comoquiera que es temática de interés para esta web hispano-cubana, hago extensivo el argumento que se aportó a la discusión.
Queda claro, en torno a esta interesante tesitura, aún cuando no constituye base fundamental de nuestra especialidad académica (Historia y Periodismo), que sí nos obliga como miembro de grupos de debate, y una vez que se me invita al efecto.
Por tanto, pretendemos corroborar determinados aspectos expuestos en autorizados artículos, a la vez que aportar “otras visiones” sobre el referido “pre-poblamiento americano” desde factibles posiciones arqueológico-geográficas, también viables para activar el debate.
Acudimos a los textos y bibliografía utilizada en pasada época académica, sin perjuicio de los postulados científicos que acertadamente han quedado citados. Muy antiguos como Canals Frau en “Prehistoria de América”, Edic. Payot, Paris, 1953; Paúl Rivet “Los orígenes del hombre americano”, F.C.E., México, 1943, citado; Willey “Prehistoria del Nuevo Mundo” Buenos Aires, 1964, T. 20; Sanders-Marino “Prehistoria del Nuevo Mundo”, Labor, Barcelona 1973. Más actuales y con mayor alcance antropológico (y menos geográfico), Ned H. Kalin, SE. Shelton, RJ. Davidson, Kelley AE, entre otros más… No olvidar al gran maestro Leroi- Gourhan en su “Prehistoria”, con un capítulo expreso para América.
Porque ha de quedar claro, para esta intrincada diatriba, que la evolución de la especie humana en nuestro planeta conforma una enorme complejidad para riguroso estudio, y de difícil sistematización; la misma evolución constituye una línea discontinua y nada fácil de conceptualizar ordenadamente, hasta hoy. Sabemos que el hombre “universal” desciende de un primate indeterminado, aún. Podemos clasificarlo dentro de un determinado grupo, pero no podemos establecer una secuencia continua de seres que enlacen a nuestro antepasado con un determinado tipo de primates. Desconocemos en qué momento del dilatado proceso evolutivo, los denominados “hominoides” (primate más o menos erguido) pasaron a ser homínidos y entronque con el ser humano como tal. Otros apuntan a presumible aportación de determinada “genética espacial” ¿…?
En el poblamiento pretérito americano, sin obviar determinadas teorías autonomistas (monogenista con origen humano en La Pampa de Argentina) según Rivet o poligenista (Miller, Morton, Ponchet, Meigs, Herve…), todos los antropólogos admiten hoy que el hombre americano es originario del Viejo Mundo, sin demostrarse unidad de origen aunque sí diversidad. Si bien, desde el siglo XVIII se sostiene que los amerindios son de origen asiático, ratificado por el científico europeo Alex Hrdlicka y sus discípulos en el siglo XIX, con matices en cuanto a la étnica asiática originaria (heterogénica y no homogénica). Argumentaciones hoy nuevamente discutidas, que enriquecen el proceso a debatir.
Para más INRI; Australianos, negroides de origen africano, y polinesios que poblaron América del Sur a través del inmenso océano Pacífico, pero también parece demostrada por la antropología, la lingüística y la etnografía, según Paúl Rivet…, corroborado en el artículo que se comenta “El origen del hombre en América”. No obstante, es claro que constituye una extensa distancia geográfica, difícil de sostener tal posibilidad entre Australia y La Patagonia argentina sin apenas escalas terrestres intermedias en el Pacífico sur, como ruta obligada (salvo la Isla de Pascua-Chile).
Por tanto es aquí donde pretendemos teorizar, lo anunciado, sobre un previsible poblamiento americano desde el noroeste europeo a través de las inmensas placas de hielo del Atlántico norte producidas por extrema glaciación que fusionaron los territorios escandinavos, mar del Norte, Islandia, Groenladia, Baffing y península del Labrador, durante los periodos más intensos de la glaciación europea, Mioceno desde 10 a 3 millones de años (con periodos intermedios y oscilaciones climáticas) Cronología demasiado alta para sostener dicho poblamiento por seres homínidos a partir del Ramapithecus (Indostán) o Australopitecus, Rhodesia, entre otros antecesores del hombre. Sin embargo, para el periodo siguiente Pleistoceno, desde 2 mill. A 400 años, sí parece probable.
Para tales fechas los hielos de Beringia (situados en el mismo paralelo geográfico) se extenderían hasta Kanchaka y Kuriles, territorios mucho más al sur en pleno Pacífico (otra previsible vía de acceso). De esta extrema bajada de temperaturas que produjo un enorme continente de hielo en zonas nórdicas marinas al sur del Polo norte, que alcanzaba el propio Atlántico, el Dr. Javier Rosique Gracia, de Medellín (Colombia) en un interesante artículo, en alusión al descenso del nivel de agua en los océanos, refiere una “crisis en el Mediterráneo” –Mioceno-Pleistoceno- cuyas aguas fueron total o parcialmente subsumidas por solidificación del extenso casquete polar, haciendo factible el seguro acceso poblacional desde África a Europa , y, por que no, entre las heladas zonas del norte europeo citado y América, utilizando la enorme variedad de animales polares, en aquellos momentos, como tracción para rudimentarios trineos…
Para épocas relativamente más recientes, no olvidar que a cada periodo glaciar europeo correspondía en paralelo otro en América (Riss-Ilinois, Würn-Wiscosin), que en sus periodos de máxima glaciación haría factible las posibilidades apuntadas en la misma teoría.
No obstante, el elemento étnico que llamaremos blanco (netamente europeo), según Rivet, también es constatable en toda América, pero lejos de considerarle originario del noreste o centro de Europa, o de África a través del continente “cuna de la Humanidad”, África, desde Sierra Leona-Brasil por el Atlántico (distancia exigua, comparativamente al océano Pacífico) con ayuda de la corriente marina conocida, desde Dakar-Brasil, él mismo reitera origen asiático y por la misma vía, desde Caucasia, Turkestan, India…(cuyo acceso se hace más lejano y difícil para la arribada a las cosas de América del Sur atravesando el océano terrestre más extenso, parece).
Lo expuesto sólo pretende aportar argumentos o premisas para debate…
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