Pasó el concierto de Juanes, ¡y no pasó nada! ¡En Cuba el cuartito está igualito!
¡La isla es una gran cárcel donde los hipócritas carceleros han traído un poco de música y rumba para alegrar a los cautivos del régimen comunista más cruel y más largo del mundo!
Terminado el circo, se van los cubanos a la cama y al otro día se enfrentan a la misma falta de libertad, a la misma represión, a los mismos abusos y a la misma libreta de racionamiento donde pueden conseguir la miserable cuota de jama, por la cual Pánfilo se encuentra en un hospital para enfermos mentales. En Cuba no se puede ni siquiera decir que se tiene hambre porque eso cuesta encarcelamiento o electro-shock: cualquiera de estos dos tratamientos se usan por el régimen castrista para callar la verdad.
Pasó el concierto de Juanes, ¡y no pasó nada! Sacaron del escenario al moreno que agitaba la bandera cubana invitado por Juanes. Después de la fanfarria y la bulla los cubanos se quedaron más tristes que nunca al comprobar que nadie ha intercedido por los presos políticos, ni por la libertad de expresión, ni por el futuro de los estudiantes, ni por el derecho de salir de la isla, ni por que se respeten los derechos humanos. Se retiran a sus desvencijadas y despintadas casas sabiendo que a nadie le importa Cuba ni el sufrimiento de los cubanos. No hay ningún concierto en el mundo que pueda apartar a nuestros hermanos de su triste realidad.
Martha Pardiño
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