 |
| Mariela Castro, ofrece una conferencia en los edificios de ABF este martes 16 de junio, aquí en Estocolmo. Foto: Carlos M. Estefanía |
Al llegar al edificio de ABF, dos miembros de la sueco-cubano se me acercaron preguntando si veníamos a provocar, evidentemente o no saben leer o desconocen a Cuba Nuestra, nosotros no provocamos, solo informamos o decimos lo que pensamos, otra cosa es que la verdad no guste mucho, como por lo visto ocurre con los organzadores de este encuentro, los miembros de la Asociación Sueco Cubana. Quienes no nos perdieron pie ni pisada durante toda la conferencia. Les respondí en voz no queda que digamos, que quienes estaban provocando eran ellos con ese tipo de pregunta y se fueron con su música a otra parte, dejando en su lugar a un alfeñique que no cesaba de preguntar de que periódico yo era.
Dentro de la sala no se le permitió filmar a Carlos Viamonte, muestra de los resquemores infundados que tenían estos organizadores, quienes dieron la exclusiva de la filmación de video a una periodista de RESOCAL (Red Solidaria con América Latina). Carlos Viamontes se retiró indignado por tanta torpeza.
La conferencia resultó interesante, su discurso encajaba perfectamente con la receta de defensa de la homosexualidad y desarticulación del género masculino que impera en los países protestantes de Europa, dentro de los cuales Suecia está a la vanguardia.
Y la charla habría sido mejor si Mariela se hubiese ahorrado las alusiones a los Estados Unidos, traídas por los pelos al final de su conversatorio. Palabras que fueron rematadas con gritos de viva Fidel por parte de los fanáticos latinoamericanos que abarrotaban el salón
Otro de los puntos débiles fue que Eva Björklund, la moderadora y traductora, no quiso dar la oportunidad de hacer preguntas a nadie que no fueran sus acólitos lo cual daba un tono gris al debate. Menos mal que un homosexual cubano dentro del público se le escapó al ojo censor y este pudo contar que sufrió represión por su inclinación y pedír una disculpa genérica de de las autoridades a sus victimas, decía eso mientras que uno de los presentes, punto fijo en toda actividad suecocubana, le decía que fuera a ver a Papa medio de carcajadas.
 |
| Homosexual cubano pide una disculpa de las autoridades cubanas. Foto: Carlos M. Estefanía |
Al homosexual le respondió un medico de apellido Roque que acompañaba a directora del CENSEX, ella misma respondió que aquello había sido el error de muchas personas convencidas de hacer bien, se disculpó ella misma y dijo que pretender otra cosa sería y que sería, entre otros ejemplos, como esperar que los Estados Unidos y sus mercenarios pidieran disculpa a Cuba por los daños hechos. El homosexual se besó la mano y le tiró el beso a Mariela.
Brillaban por su ausencia, los políticos cubanos de Suecia, no estaban ni Mae Liz Orrego, ni Osvaldo Alfonso, ni ningún otro misceláneo que no fuera Alexis Gainza, acompañado de su familia, mujer e hijo dispersos en la concurrencia, fue ella la que cumplio la misión suicida de imitando como siempre las practicas de Cuba Nuestra, entregar al conferencista en ejmplares de una publicación, en el caso de ellos de Misceláneas de Cuba. No le fue fácil al señor Gainza entrar en le recinto, le provocaron a la entrada y amenazaron con llamarle a la policía, al punto que tuvo que ser un responsable de seguridad sueco el que le franqueara el paso al local. Tampoco le permitieron hablar cuando levantó la mano, por lo que al cierre del evento Gainza se desahogo gritando en el salón ABAJO LA DICTADURA, mientras que Mariela se encogia de hombros preguntando a sus acompañantes que a qué dictadura se refería su compatriota. Así quedaron tablas, cada uno con sus alusiones políticas, Mariela Castro y Alexis Gainza.
Afortunadamente la sangre no llegó al Río, aunque no se encontraba ningún otro miembro de su organización para socorrerle en caso de agresión, Alexis Gainza tenía en cambio tenía a su lado el gigantesco vigilante sueco que había permitido su entrada y contra el que ninguno de los mal encarados miembros de la sueco-cubana que allí estaban se atrevió a hacer nada, solo murmurar.
 |
| Alexis Gainza posa frente a la bandera, y junto a la entrada del evento al que por poco no le dejan pasar. Foto. Carlos M. Estefanía |
El evento merece un análisis mas detallado, lo que será tarea del hombre de Cuba Nuestra
|